A la siguiente mañana, justo cuando me dispongo a revisar el correo, me encuentro en la entrada una enorme maleta en la misma entrada de la casa. Detrás de mí se aproxima Nate y, al parecer, tampoco sabe de qué se trata todo esto porque tiene su entrecejo fruncido, esta maleta definitivamente no es suya. Nos extrañamos aún más cuando sentimos el aroma del café proveniente de la cocina y, en ese mismo momento, una voz familiar atrae nuestra atención a nuestras espaldas:
- No recuerdo que mi que