Mundo ficciónIniciar sesiónSabía que la perfección no existía, para mí lo era María Victoria. Amanecer perfecto, operación perfecta, grandes esperanzas, pasar las horas deseando ver a alguien que también quiere verte. Desear tener a alguien que también te desea y ser irresponsable con la vida de a ratos.
Habíamos quedado en que ella iría por mí pero pasadas las doce no se presentó así que fui a su oficina, a







