Mentir es malo.
—Pequeño hoy podrás ver a mamá — le dijo Maximiliano con tono alegre a su hijo, y respiró profundamente agradecido con Dios por haber escuchado sus ruegos.
—¿De verdad papá? — preguntó ansioso debido a que nunca le permitieron ingresar a la sala de cuidado especial donde tenían a Isabella.
Los mejores especialistas atendieron a Isabella, pero aun así les tomó medio mes para poder sacarla de peligro. Al fin estaba fuera de intensivo en una habitación normal donde podría recibir visitas, aunque