Marcela.
Caminaba junto a Oliver por el costado de las murallas, con la vista fija en el camino de tierra y el pensamiento en la misión. Nuestro paso era tranquilo, pero la tensión subyacente en el aire nos recordaba que eso no era un simple paseo. Podía saltarnos un enemigo en cualquier momento, por lo que estábamos alerta.
Observé el muro frente a nosotros y solté un suspiro, creí haber visto una puerta por ese costado. Me equivoqué y toqué el cemento sin hueco.
—No hay otra forma de entra