Celeste.
Era mi día de descanso, pero aún así solía irme al campo de entrenamiento para trotar un rato en las mañanas sin la supervisión de Kael.
Necesitaba volverme fuerte lo más pronto posible, y mostrarle que ya podía avanzar a la siguiente etapa.
El que a veces me acompañaba era Damián, ya que aprovechaba para recolectar plantas medicinales por esos lados del bosque.
—¿Terminaste? —Me preguntó al verme sentada y jadeando.
Tenía su bolso lleno con todo tipo de plantas.
—Dame un minuto