Gabriel había cerrado la puerta del dormitorio con suavidad, asegurándose de que el mundo exterior no pudiera interrumpir el momento que estaba a punto de compartir con Eva. La atmósfera en la habitación estaba cargada de deseo, una tensión palpable que parecía vibrar en el aire. Se acercó a ella, su mirada intensa y profunda, como si pudiera leer cada pensamiento y deseo que pasaba por su mente.
— Eres mía — susurró Gabriel, inclinándose hacia ella. Sus labios encontraron el cuello de Eva, do