C53 - Córtenle el dedo.
Los días transcurrieron en la mansión de Gabriel, y un incómodo silencio se apoderó de la atmósfera. Después de aquella conversación en la que Eva y Gabriel expusieron sus sentimientos, decidieron no volver a tocar el tema. Gabriel casi no se detenía a hablar con ella, pero Eva podía sentir su mirada atenta en cada uno de sus movimientos. La distancia emocional se había convertido en una especie de muro entre ellos, y cada día que pasaba, ese muro parecía hacerse más sólido.
Era una tarde tranq