99. ¡Papá… Alexander… lo mató!
La ausencia de su padre era un nudo insoportable en el estómago de Rowan, un peso que cada minuto se hacía más pesado. A pesar de la estricta advertencia de mantenerse alejado, la necesidad de verlo era más fuerte que cualquier prohibición. Salió de su habitación con la cautela de un ladrón y corrió por el pasillo hacia la enfermería. Sabía que Damián no le haría daño, ¿verdad?
— ¡Papá! — lo llamó, empujando la puerta de la enfermería para entrar. Se quedó paralizado al ver a su padre inclinado