42. ¿Qué pasó con ese lobo?
El silencio pesaba en la sala. El anciano observó a Rowan con asombro y, sin pensarlo, se agachó a su altura para ver esos ojos más de cerca. Su declaración había sacudido la reunión, dejando a todos en un estado de incertidumbre y curiosidad.
Isolde sintió cómo el pulso se le aceleraba, pero no dejó que su expresión delatara nada. Su hijo, ajeno a la tensión del momento, se aferró con más fuerza a su pierna, buscando refugio en ella. Con suavidad, le pasó una mano por el cabello antes de enfre