26. Aún huelo a otro macho en ti…
El pecho de Isolde subía y bajaba con rapidez, su respiración entrecortada mientras sentía a Damian acomodarse entre sus piernas. Su erección presionaba contra su sexo desnudo, arrancándole un escalofrío de anticipación. No llevaba nada debajo de esa camisa. No le habían traído más ropa, solo un diminuto vestido que se había negado a ponerse.
—Aún huelo a otro macho en ti… —gruñó Damisn deslizando los dedos por su escote, desabrochando la camisa hasta que sus senos quedaron expuestos ante él.