Días después del incidente, Nolan seguía inmerso en una tormenta de emociones que no le dejaban descansar. Estaba atrapado entre su creciente atracción por Alaia y la culpabilidad que lo carcomía desde la noche en que ella fue drogada.
Cada vez que la veía en el hospital, trabajando diligentemente como siempre, sentía cómo su corazón se aceleraba, pero también recordaba lo vulnerable que había estado esa noche, lo cerca que estuvo de perder el control.
La tensión entre él y Liam tampoco ayuda