El ambiente cambió apenas se cerró la puerta y la atmósfera adquirió un matiz casi eléctrico, cargado de algo no dicho, algo que ambos sentían pero ninguno había pronunciado.
Nolan respiró hondo, intentando calmar el torbellino de emociones en su interior. Sabía que estaba en un momento decisivo, uno en el que tendría que decidir si arriesgarlo todo.
Antes de que pudiera articular palabra, Nolan notó que Alaia se había acercado mucho a él, tanto que podía sentir su respiración contra su piel.