Regresé a la fiesta y lo primero que vi fue a Liam fuera de combate sobre el suelo. Roncaba ruidosamente a pesar de que nuestros lobos bailaban y reían en círculos a su al rededor.
En vez de regañarlos, me uní a ellos y juntos apostamos por cuándo se levantaría y qué tanto le dolería la cabeza.
Fue una larga y divertida noche.
En algún momento el lobo blanco se marchó sin despedirse y los chicos se tambaleaban por el lugar.
-Patético. - Susurró Danira. - Me voy a la cama, me obligaron a venir d