Capítulo 1. Historia corta de Gail.
Déborah.
-No puedes quedarte encerrada por siempre. ¿Cómo vas a encontrar a tu pareja si sigues negándote a acompañarme a las manadas vecinas?
Alfa Marco, mejor conocido como mi padre, gruñó cuando le sonreí.
-Ya te lo de dicho papá: Estoy bien sin conocer a nadie. Una pareja requiere tiempo y yo no tengo mucho de eso.
-Ajá. ¿Qué será de la manada y de ti cuando yo muera? No me hago más joven, necesito entrenar a mi sucesor para poder irme tranquilo antes de eso. - Murmuró masajeando su