Capítulo 6.
Media hora después Raptor y la manada me acompañaron a realizar la ceremonia para mi padre.
Consistía más que nada en ofrecer algunas oraciones y una pequeña bendición de agradecimiento. Después cada lobo de su manada le entregaría una ofrenda antes de incinerar el cuerpo y dejar que las cenizas se esparcieran por el territorio naturalmente.
Quien encendía el cuerpo podía ser su Luna o alguno de sus descendientes. En caso de no haber, el siguiente Alfa lo hacía o se llamaba al Alfa Supremo.