Capítulo 60.
-Estoy segura de que no notarán que no estamos por al menos un par de horas. Pueden esperar a saber que ya no hay amenaza a su manada.
Tuve que convencerlo de irnos de ahí. ¿Quién hubiera pensado que solo bastaría decirle que un montón de lobas saltarían a sus brazos en el instante en que abriera la puerta para que comenzara a moverse en sentido contrario?
Sabía que el Alfa Supremo no dejaría desprotegida a la manada, así que lo más probable era que hubiera dejado a los guardias solo como