Capítulo 113.
A la mañana siguiente me despertaron un par de maldiciones y gruñidos. Abrí los ojos y me encontré con la mirada divertida del Alfa Supremo.
Se encontraba sentado en la silla del pequeño comedor con los pies y brazos cruzados.
Bostecé un poco.
-¿Es hora de irnos?
-Si. - Me observó salir de la cama y sentarme en la silla frente a él. - ¿De verdad escogiste flores diferentes para todos?
-Ah, eso. - Dije encogiéndome de hombros.- Tal vez... o tal vez solo no sé dibujar muy bien y esa so