Capítulo 79. Lluvia de disparos.
Gia se burló de Nicol y su risa resonó como el de una bruja en la semi penumbra. La mujer la miró amenazante, su mirada era como las llamas de un fuego y en su mano sostenía un cuchillo.
—Nadie te salvará esta vez—dijo con un ronco tono—. Si casi te mato cuando había gente a mi alrededor, imagina todo lo que seré capaz de hacerte ahora que estamos tú y yo a sola.
Nicol sintió una corriente fría recorrer su espina dorsal, su cuerpo tembló de miedo por su hijo, al oír las palabras de Gia, pero en