Capítulo 80. Una venganza
Cuando Enzo iba camino al galpón donde tenían a su esposa, estaba ardiendo de furia, maldiciendo de mil formas a los secuestradores de su amada esposa Nicol y es que no tenía ninguna palabra bonita que decirle a unos miserables, que en su posición se sentían invencibles para meterse con una mujer sola y embarazada.
Estaba ansioso por llegar, sabía que estar a tiempo era clave para salvar a su familia, también estaba claro que cuando encontrara a los secuestradores, les iba a dar un castigo ejem