Capítulo 68. Un hombre torpe.
Apenas Piero llegó, una onda de felicidad se propagó por la casa. Su padre, Enzo, cuando lo vio entrar salió corriendo a su encuentro con los brazos abiertos a abrazarlo. Piero corrió también a abrazar a su padre, uniendo sus dos manos a su cuello y dándole beso tras beso, sin dejar de sonreír emocionado.
Enzo tomó a su hijo y lo abrazó con mucho amor. El abrazo se hizo más fuerte, y el chiquillo se sintió seguro en los brazos de su padre, para luego expresar con una sonrisa de oreja a oreja el