Capítulo 26. ¡Haré que me ames!
Sin embargo, Enzo estaba muy lejos de los pensamientos de ella, la miraba con una expresión de ternura, él ya estaba loco por ella, no sabía desde qué momento, si fue cuando la vigilaba mientras se recuperaba de la fiebre, lo que, si era seguro, es que estaba embobado por ella y ahora había encontrado el momento perfecto para demostrarle sus sentimientos, gracias al pequeño tramposo de su hijo.
Con un gesto delicado, envolvió suavemente a Nicol con sus manos, comenzando a desnudarla lentamente.