Capítulo 24. Pequeño Granuja
—¡Lo siento tanto! No sé cómo pasó —exclamó Giorgi, con una expresión de absoluta tristeza, porque sentía que le había fallado no solo a Enzo, si no también al pequeño.
Enzo sintió que el mundo se desvanecía a su alrededor y que la única cosa que quedaba era un vacío interminable. Él no podía creer lo que estaba escuchando. Pier era su hijo, único rastro de amor y felicidad que tenía en este mundo después de todas las tragedias por las que había pasado.
Después de recobrarse del shock inicial,