12. ¡Muévete!
— Tú… — susurró Byron incrédulo
Julian sonrió, esa sonrisa cargada de superioridad que ponía de los nervios a Byron. Estaba perfectamente quieto, bloqueando el paso.
— Acepté tu invitación, sí — empezó a explicar Julian ganando unos segundos preciosos para que su hermana pudiera escapar. — Me dejé ver en tu fiesta, hablé con tu madre… y también con algunos de tus accionistas. Y ahora me voy. Ni siquiera te vi. ¿Dónde estabas metido, Byron? Qué descortés por tu parte.
Byron frunció el ceño y