Mundo ficciónIniciar sesiónLa frialdad del sótano de seguridad se me había quedado pegada a los huesos, pero por primera vez en mi vida, no sentía la necesidad de buscar calor. Mientras subía las escaleras siguiendo a Dante, el peso del anillo de diamante negro en mi mano izquierda se sentía diferente. Ya no era un grillete; era un sello de autoridad. Había descubierto que mi inocencia infantil fue el arma que destruyó a mi padre, y esa revelación había terminado de calcinar los restos de la Isabel asustadiza que llegó







