Mundo ficciónIniciar sesiónEl desayuno en la mansión Volkov siempre había sido un ejercicio de hipocresía, pero esa mañana el aire estaba tan cargado que se podía cortar con un cuchillo. Victoria estaba sentada en su lugar habitual, al extremo opuesto de Dante, luciendo un conjunto de seda color perla que gritaba una pureza que ella jamás había poseído. Al vernos entrar, su rostro no mostró ni un ápice de la derrota que Sergio había sufrido horas antes. Ella era una jugadora veterana; sabía que en este juego, el que mu







