Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de juntas del holding Volkov, en el corazón financiero de Ginebra, era un mausoleo de cristal y acero. Los doce miembros del consejo de administración —hombres y mujeres que habían acumulado más riqueza de la que naciones enteras podrían soñar— estaban sentados en silencio absoluto. Sus ojos, cargados de escepticismo y un rastro de desprecio, estaban fijos en la silla vacía a la derecha de Dante.
Entré en la sala cinco minutos después de lo acordado. Ya no usaba el marfil de la bo






