Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche en los Alpes suizos nunca había parecido tan negra. Mientras el coche blindado se alejaba de la mansión principal hacia una zona restringida de la propiedad, el silencio entre Dante y yo era una entidad viva. Ya no era el silencio de dos extraños unidos por un contrato, ni el de dos amantes tras una noche de pasión. Era el silencio de dos generales dirigiéndose al frente de batalla.
Dante conducía él mismo, con las manos firmes sobre el volante de cuero, mientras yo observaba cóm






