Mundo ficciónIniciar sesiónLa mansión Volkov se sentía esa noche como una catedral abandonada; fría, imponente y llena de ecos que susurraban mis pecados. Tras la salida de Dante, el aire en el ala médica se volvió irrespirable. Me quedé de rodillas en el suelo, recogiendo las fotografías que el sobre negro había escupido. Mis dedos rozaron la imagen de aquel hombre, Sergio, un cobrador de deudas de poca monta con el que tuve que negociar en los callejones más oscuros de mi ciudad natal. Recordé el frío de aquella noch







