Mundo ficciónIniciar sesiónEl eco de mis tacones sobre el suelo de mármol del salón de juntas de la mansión sonaba como un tambor de guerra. Llevaba un traje de sastre en color rojo sangre, ajustado lo suficiente para recordarles que era mujer, pero con líneas tan afiladas que gritaban que era peligrosa. Dante me observaba desde la gran pantalla instalada en la pared de su habitación; su rostro estaba pálido, pero sus ojos grises ardían con una mezcla de posesividad y expectativa. Él me había dado el guion, pero ambos







