Melissa tuvo que cubrirse la boca con los dedos para ocultar su risita suelta. Cuando Ares volteó a verla, ella solo negó con la cabeza, mostrándole la pantalla. Ver los grandes ojos y el rubor en su esposo logró que terminara riéndose, aunque intentó calmarse recostándose sobre su brazo fuerte.
—Que no lo hagan en nuestro comedor —pidió un Ares casi horrorizado.
—No sucederá en nuestro comedor. Pero si Kimmy falta al club, y Gaspar no te responde, ya sabremos por qué es.
Cuando se vieron a los