—Mi amor, te presento a Conrad Sylvain —señaló Darcy. El apuesto hombre le ofreció su mano—. Melissa Ravage, mi esposa.
—Un gusto conocerla, señora. ¿Hija de los Halloway, cierto?
—Sí, sí… adoptiva —tragó saliva al hacer esa aclaración, una que nadie esperaba, pues hasta Ares la miró con confusión, pero ella sonrió—. Aunque ahora disfruto mucho más ser la señora Ravage.
El exgobernador se echó a reír.
—Es bueno saberlo, señora Ravage —señaló con amabilidad—. Mi madre, Dottie Wilde.
Una mujer ma