—Lamento escuchar de papá —comentó Melissa, viendo a su hermana—. Y cuando pueda, llamaré a mamá o a Zane para saber en qué puedo ayudar.
—¿Tan poco te importa?
—Me importa tanto que no lo haré parte de una discusión donde puedas quedar bien y como una abnegada hija. Porque si a eso nos ponemos, no deberías estar gastando el dinero que no tienes en almuerzos y compras, como hoy lo has hecho —Melissa fue tan firme que hasta las invitadas abrieron grandes ojos—. No vas a venir a mi casa a querer