Achicó la mirada cuando abrió los ojos, divisando el espacio de la habitación, un poco fría y a oscuras, donde se había quedado dormida. El almuerzo le había caído pesado, y el cansancio acumulado de las pocas horas de sueño, el despertar temprano y lo que había sido un compartir único y especial con su esposo terminaron noqueándola luego de almorzar juntos en el comedor. Aunque al verse en soledad no le gustó mucho, por lo que decidió ponerse de pie.
Estiró su cuerpo, bostezó un poco y revisó