Ares lo miró con agudeza.
—La venganza, el seguimiento de su vida, la manipulación a Maurice Halloway, la insinuación de ponerla como premio de la partida de póker, hasta la trampa que hiciste para conseguir esa victoria… —Gaspar fue enumerando—. El amor es poderoso —Ares suspiró—, pero incluso tiene sus límites. Y no sé bien qué tanto afecte, a lo que para ese momento hayan construido, que tu esposa descubra que llegó a tu vida por una venganza. Que tu objetivo era orillarla al límite del su