Empezó a hacer planes. Ares solo se puso a reír, por lo que ella suspiró.
—¿Mucha emoción?
—Una adorable emoción —respondió él. Pero pronto le tomó del mentón, buscando su mirada—. ¿Siempre has tenido esta personalidad un poco caótica y burbujeante?
Melissa arrugó apenas el ceño, pero lo confundió cuando bajó de su regazo y se acomodó a su lado, aunque no se separó por completo de ese cuerpo. Él tomó su mano, besándole los nudillos.
—La verdad es que ni yo conocía esta versión de mí misma —seña