Él asintió.
—No sería ayuda, Kimmy, sería un trabajo. Remunerado por tus conocimientos —Melissa no dejaba de admirar a su esposo—. Te diría que le envíes las cosas a Melissa, pero me gusta separar mis negocios de mi vida personal. Aunque tu amiga estuvo pasándome papelitos el día de ayer, fue una buena asistente.
La risa en las dos jóvenes fue inmediata. En la mesa, ambas se tomaron de las manos, y Melissa, en confianza y más segura que nunca de su entorno, de su esposo y, por supuesto, de su m