—Yo no me quedaré en este maldito lugar. Esta estúpida llorona me dañó el celular, debería cobrárselo, pero si la miro a la muy hija de su…
—¡Basta, Mariam! —fue Federico quien le gritó—. Estabas grabando como una morbosa el ataque de esos perros a Melissa.
—¡Ay, por favor, Federico, no te hagas ahora el hermano abnegado! —Mariam fue firme—. Qué bien que tú estabas ahí mirando y sin hacer nada. ¡Ninguno hizo nada aquí! Más que papá, que se puso a gritar como loco. Yo aquí no me quedo…
Cuand