—¿Cómo puedes ser tan malagradecida? —la pregunta llevó a Melissa a solo negar con la cabeza—. ¿Cómo puedes ver esto, saber que has recibido un clóset entero, que tu hermana ha soñado con ese collar, y aun así estar lloriqueando?
—Porque me importa mi bienestar y mis sentimientos. Al parecer, soy la única a quien le importa.
Angelina, ya incapaz de camuflar su clara molestia, se giró y avanzó hacia la joven Melissa, quien notó la ira acumulada en los azulados ojos de su madre adoptiva. Se de