—Mariam.
—Sí, sí, sí, ya me retiro, mamá, tranquila.
La rubia le sonrió a su hermana adoptiva y buscó la salida, pero su risita de burla se escuchó justo antes de que saliera del lugar. Cuando Melissa se encontró con la mirada de su madre, Angelina solo pudo sonreírle con debilidad, pero tras tomar el número de celular y el código del vestido escogido, se acercó a Melissa dándole un beso en la sien.
—A veces hay situaciones de la vida que no se comprenden al principio, pero cuando se viven,