Capítulo 26. Mi joven y bella esposa.
Horas más tarde, el evento culminó con gran éxito y Maximiliano y Abigail salieron de allí radiantes de felicidad. Los elogios a la belleza y el sutil garbo de la joven resonaban en sus oídos, y la presentación había sido todo un triunfo. Sin embargo, a medida que se dirigían a la mansión, Abigail sintió un antojo irresistible y decidieron detenerse en una pizzería.
Al llegar, los guardias de seguridad, siempre atentos, cerraron el local solo para ellos. Abigail, que estaba tan emocionada, no s