Capítulo 27. Despreocupación momentánea.
A la mañana siguiente, el sol se colaba a través de las ventanas, llenando el pasillo de luz dorada. Abigail se encontró con Max justo al salir de su habitación. A diferencia de las veces anteriores, no había miedo en sus ojos, solo una mezcla de sorpresa y curiosidad. Max sonrió, notando que algo había cambiado entre ellos.
—Buenos días, Abigail —dijo él, con un tono suave y esperanzador. — ¿Te gustaría desayunar en el jardín? El día está precioso.
Abigail dudó un momento, pero la calidez de s