Capítulo 25. Admiración y temor.
Al entrar al club, los presentes se fijaron de inmediato en Abigail. Su belleza y dulzura iluminaban el ambiente, y no pasó mucho tiempo antes de que un grupo de inversores del proyecto turístico de Las Vegas se acercaran a saludarlos. Uno de ellos, un hombre de mediana edad con una sonrisa amplia, se inclinó hacia Abigail y la admiró.
—¡Guau! No puedo dejar de decirlo, tiene usted una belleza deslumbrante —dijo el inversor, con un tono halagador. —Es un verdadero placer conocerla, señora.
Max,