La boda real.
POV Leonard
El día había llegado, como cobarde la ignoré, pero como “valiente” lo afronté. Cerré mi boca y seguí, así que, el día de la boda, allí estaría en el altar.
Entré al templo con la sensación de que mis pasos resonaban en un vacío hecho de miradas ajenas y recuerdos propios. Tenía la coraza del deber puesta —esa que aprendí a domar desde niño, pero por debajo de ella algo vibraba con una intensidad que no supe contener. Hoy debía ser ceremonia, orden, verdad pública; hoy, sin embargo,