POV Leonard
Siempre pensé que los reyes nacían con el corazón endurecido.
Que el amor era un lujo que los príncipes aprendían a sacrificar por una corona.
Me equivoqué.
Elara duerme a mi lado mientras nuestro hijo descansa entre nosotros. La habitación está en silencio, salvo por su respiración tranquila, y me descubro observándolos como si aún temiera que desaparezcan con el amanecer.
Hubo un tiempo en que desperté y no estaban.
Un tiempo en que creí haberlos perdido para siempre.
Nunca olvida