Decisiones.
POV Aldebrand
Yo no alzo la voz, nunca lo he necesitado. El verdadero poder no grita, observa… Espera.
Y cuando habla, lo hace solo una vez.
Aldric fue llevado ante mí al caer la tarde, cuando el castillo ya había entrado en ese silencio solemne que precede a la noche. No quise testigos. No quise consejeros. No quise guardias innecesarios. Solo dos hombres apostados a la distancia suficiente para intervenir si era preciso… y nada más.
El hombre entró con paso inseguro, aunque intentó disimularl