Capítulo 8. Veneno silencioso
La noche había caído sobre la mansión con una pesada elegancia. Las luces tenues de los pasillos daban a la casa un aire de lujo y peligro, como si cada rincón ocultara secretos demasiados grandes para ser revelados de día. Edgardo no estaba en casa luego de esa pequeña sesión de besos que tuvieron esa tarde, había salido a resolver unos asuntos relacionados con los casinos. Eso dejaba a Rebecca sola con sus pensamientos y, para su incomodidad, con Teresa. Quien había vuelto como si lo que pasó