Capítulo 14. Alianzas en la sombra
La tarde en Buenos Aires caía lentamente, tiñendo el cielo de tonos ámbar. En el penthouse de Edgardo, el ambiente era íntimo. Rebecca estaba sentada en la amplia cocina, con una taza de té entre las manos, mientras Edgardo la observaba desde la isla central. Llevaba la camisa con las mangas arremangadas y los primeros botones desabrochados, revelando el inicio de su pecho marcado.
—¿Por qué me mirás así? —preguntó ella, sin atreverse a levantar la vista.
—Porque todavía no entiendo cómo lo