Lara
Cuando llegué a casa, el cielo de Dubái ya estaba oscureciendo.
Las luces de la ciudad comenzaban a encenderse una a una, como pequeñas estrellas artificiales esparcidas por el paisaje. Siempre me pareció curioso cómo esta ciudad cambia por completo cuando el sol se pone. Durante el día, todo parece caliente, duro, casi agresivo.
Por la noche, Dubái se transforma en algo elegante, silencioso y poderoso.
Entré por la puerta principal de la mansión sintiendo el peso de todo el día sobre mis