Khaled
Nada se me escapaba.
Nada.
Mucho menos cuando involucraba a mi familia.
Estaba sentado en mi despacho, en silencio absoluto, rodeado de una calma que solo existía en la superficie. La iluminación baja se reflejaba en los detalles oscuros del ambiente, en el cristal de la mesa, en las paredes impecables, en el control absoluto que aquel espacio representaba. Allí dentro, todo era previsible. Todo obedecía. Todo funcionaba como debía.
Hasta que el teléfono vibró.
El sonido fue bajo.
Discre