Lara
Desperté temprano aquella mañana.
En realidad, desperté incluso antes de que sonara la alarma, con la mente funcionando demasiado rápido para alguien que acaba de abrir los ojos. Permanecí unos minutos mirando el techo del dormitorio, intentando organizar mis pensamientos mientras el sol de Dubái comenzaba a filtrarse por las cortinas.
La ciudad aún estaba en silencio, en ese momento raro en el que el calor todavía no se ha apoderado de todo y las calles parecen respirar despacio antes de